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El primer elemento del tipo del delito de acción doloso es la acción. En este Curso vamos a seguir el concepto finalista de acción. Como ya se vio en la lección 6, según este concepto pertenecen a la acción todos y solo aquellos efectos que están comprendidos en la voluntad de realización del sujeto.

Por lo general, la descripción de la conducta típica es muy sucinta. El legislador define la conducta típica a través de un proceso de abstracción eligiendo unas pocas notas comunes e imprescindibles. Pero a veces se añaden a la descripción típica algunos elementos más que se consideran relevantes y que pueden referirse a determinadas características del objeto de la acción o de la víctima, a los medios o formas de ejecución, al tiempo o lugar de realización del delito, etc. De manera que si no se cumple alguna de esas especificaciones contenidas en el tipo no se realizará ese tipo en cuestión, sino quizás otro o ninguno.

Ej. 9.1: Por ejemplo, el art. 183.1 CP castiga a «El que realizare actos de carácter sexual con un menor de dieciséis años…». Si la víctima es mayor de dieciséis años ya no se estará realizando este delito sino otro, quizás el recogido en el art. 182.1 CP, si se dan sus requisitos (interviniendo engaño o abuso y sobre víctima mayor de dieciséis pero menor de dieciocho), o, en su defecto, el tipificado en el art. 181 CP (siempre que no exista consentimiento por parte de la víctima).
Ej. 9.2: El delito de allanamiento de morada del art. 202 CP castiga a «El particular que, sin habitar en ella, entrare morada ajena o se mantuviere en la misma contra la voluntad su morador…», de manera que si la conducta se realizare en lugar que no constituyera la morada de otra persona no estaría realizando este tipo penal.

Especial atención merecen las especificaciones del sujeto activo, que como vimos dan lugar a la configuración de delitos especiales (propios e impropios), lo que será de especial relevancia en el ámbito de la autoría y participación, especialmente en relación con la responsabilidad del partícipe que no tiene las características exigidas en el tipo.

Para la descripción de la conducta típica el legislador suele utilizar elementos tanto descriptivos (captables por los sentidos), como elementos normativos (para cuya comprensión es necesaria la realización de un juicio de valor que se lleva a cabo bien acudiendo a otras normas jurídicas, bien a conceptos sociales, etc.).

Ej. 9.3: El art. 234 CP define el delito de hurto como «El que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño…». El concepto de cosa mueble es un concepto descriptivo, captable por los sentidos, que, en Derecho penal, hace referencia a los objetos que se pueden desplazar de un lado a otro. En cambio el concepto «ajena» es un concepto normativo y para dotarlo de contenido, para saber si la cosa es ajena, hay que atender a las normas del Derecho civil que regulan la propiedad y la posesión.

Como vimos en la lección anterior el tipo doloso puede describir únicamente la realización de una acción (delito de mera actividad) o la realización de una acción que produce un determinado resultado (delito de resultado).

Ej. 9.4: El delito de homicidio del art. 138 CP es un delito de resultado. El tipo exige la producción del resultado de muerte de otra persona.

En este último caso pertenecen al tipo objetivo del delito de acción doloso de resultado el actuar del sujeto, el resultado y la relación de causalidad entre ambos (que según esta obra se determinará de acuerdo a la teoría de la equivalencia de las condiciones). Además de los elementos anteriores, para afirmar que se ha realizado el tipo del delito de acción doloso de resultado (por ejemplo el tipo del homicidio doloso consumado), es necesario que se cumplan dos condiciones:

  • Que la conducta no se considere socialmente adecuada, o dicho de otra manera, que además de parecer formalmente incluida en la descripción típica se considere subsumible en la misma desde una interpretación restrictiva, en atención a qué se quiere proteger y castigar, teniendo en cuenta la necesidad de utilización y consumo de los bienes jurídicos en la vida diaria.
  • Que se den los criterios de imputación objetiva de la conducta y de imputación objetiva del resultado, que analizaremos detenidamente a continuación.