Conocida también como progresividad en frío, es un efecto perverso que se produce como consecuencia de no indiciar la tarifa de un impuesto progresivo conforme a la evolución de la inflación. 

Se produce porque si no hay indicación, un aumento de los ingresos incluso inferior al de la inflación puede dar lugar a la aplicación de un tipo impositivo correspondiente a un tramo superior de renta, por lo que se genera un exceso de gravamen al contribuyente al suponerle un poder adquisitivo mayor del que en términos reales revelan sus ingresos.