Encuentra su origen en la coronación del rey de los francos, Carlomagno, por el Papa León XIII la Navidad del ochocientos. 

Dominaba la Gallia, la Germania, el macizo alpino y la Italia del norte. 

Su orden político se sustenta en virtud de la potestad real del emperador, regalis potestad y de la autoridad moral del Papa, sacrata auctoritas.