Un argumento jurídico es un conjunto de proposiciones, enunciados u oraciones en las que uno de ellos se afirma que es verdadero, mientras que los otros se ofrecen como razones para creer la verdad de aquel. En el plano de la lógica jurídica se trabaja con argumentos jurídicos.

De esta manera, podemos distinguir entre los elementos o partes de un argumento:

  1. La conclusión, que es el enunciado que se afirma como verdadero.
  2. Las premisas son los enunciados que se ofrecen como razones para creer la verdad de la conclusión.
  3. La inferencia es el proceso por el cual se llega a una proposición y se afirma sobre la base de una o más proposiciones aceptadas como punto inicial del proceso.

La finalidad de la lógica jurídica es entonces inferir o derivar, de un conjunto de enunciados denominados premisas, otro enunciado denominado conclusión que se sigue o es deducible de las premisas. A la inversa, se puede afirmar que las premisas implican la conclusión.

Para profundizar en la noción de argumento, hay que distinguir entre oraciones y proposiciones. Las oraciones son un conjunto de símbolos lingüísticos con sentido completo. Las oraciones pueden ser «asertivas», porque afirman o niegan alguna cosa y, por tanto, son susceptibles de verdad o falsedad, y «no asertivas», porque no afirman ni niegan nada, y que no son susceptibles de verdad o falsedad. Por su parte las proposiciones son el significado de las oraciones asertivas. Dos oraciones pueden expresar una sola proposición. Los razonamientos se dan entre proposiciones, es decir, que las premisas del razonamiento son proposiciones de las que se infiere otra proposición que es la conclusión en un mismo razonamiento.

Para razonar los operadores del Derecho han construido lenguajes artificiales que son útiles para el análisis de la relación de implicación, pero que son muy distintos de los lenguajes naturales con los que habitualmente nos expresamos. Estos lenguajes artificiales son lenguajes que contienen:

  1. Un vocabulario básico.
  2. Un alfabeto rigurosamente establecido.
  3. Reglas sintácticas de creación de expresiones bien formadas del lenguaje.
  4. Reglas de transformación o reglas lógicas que muestran cómo se puede pasar de unas fórmulas a otras, como se pueden obtener determinadas conclusiones a partir de ciertas premisas.