Es una lástima que entre Dios y nosotros esté la Iglesia de por medio, si Dios tuviera perfil en Facebook el mundo sería un mundo mejor.

Si pudiéramos comunicar directamente con Dios, a la Iglesia no le quedaría ninguna escusa para seguir existiendo y podría jubilar al ejercito de clérigos, sacerdotes, diáconos, arzobispos, obispos, cardenales, abogados, canónicos, vicarios, presbíteros, secretarios, abades, priores, monjas, frailes, guardias, ..., con una paga vitalicia para cada uno, y aún le quedaría suficiente para convertir a todo el continente africano, de tercer mundo a potencia mundial.

¿Y de verdad podría hacer tanto?

Vamos a ver si podemos responder esta pregunta.

Empecemos por el principio, ¿qué es eso de "la Iglesia"? Cuando a un laico le hacen esta pregunta, suele responder: "no lo sé, es como una piedra, creo que no sirve para nada, pero siempre ha estado ahí".

Independientemente de que sirva o no sirva para algo, es evidente que no es tan serena, ni tan ingenua, ni tan inocente, ni tan inocua como una piedra, la Iglesia incide, influye, ejerce poder, decide, ...

Vale, pero entonces ¿qué es? la Iglesia es tan grande, tan poderosa, y está tanto tiempo entre nosotros que se puede describir desde multitud de perspectivas, con el resultado de multitud de definiciones, todas correctas.

Aún así, si tuviéramos que describir lo que sea la Iglesia en una sola frase, en un tweet, quizás una buena frase sería "la Iglesia es el poli bueno del mundo".

La técnica del poli bueno y el poli malo es un método utilizado en todos los niveles de la sociedad por quien tiene algún poder y desea someter o convencer a alguien. Lo utilizan los padres con los hijos, la policía con los delincuentes, los jefes con los empleados, y los gobiernos conservadores (en alianza con la Iglesia) con los ciudadanos.

Desde que se inventó, hace 2000 años (este dato no es rigurosamente cierto pero no importa), la Iglesia ha venido gestionando y disponiendo de la fe de los creyentes, manteniendo un discurso neutro capaz de aliarse con la ideología que más le conviniera.

Con los años, se fue dando cuenta de que disponer de la fe del mundo era algo importante para los gobiernos, sobre todo cuando, a lo largo de la historia, ha ido viendo llegar arrodillados a Emperadores, Reyes, Dictadores, Caudillos, Generales, Presidentes, y demás líderes del poder ejecutivo, para solicitarle sus servicios de poli bueno.

Y tanto tiempo lleva siendo así, que la Iglesia ha ido cargándose de poder una y otra vez, más y más poder, hasta transformarse en un poder inconmensurable.

Uno sabe que la Iglesia es poderosa cuando ve que los pederastas religiosos evaden la Justicia por cuestiones de prescripción de los delitos, desde que se conocen casos (hace más de 60 años), y que esta prescripción se sigue manteniendo intacta para que los nuevos casos de pederastas religiosos puedan seguir evadiendo la Justicia.

Uno sabe que la Iglesia es poderosa cuando ve que en un país laico se articula una vía pública (la casilla del IRPF) para facilitarle el flujo de ingresos.

Uno sabe que la Iglesia es poderosa cuando ve que un joven abad se niega a comparecer en el Senado para explicar su negativa a permitir ocho exhumaciones y se niega a cumplir sentencias de los tribunales mientras permite misas por un dictador, y sobre todo cuando ve que todo esto es capaz de hacerlo con una sonrisa y sin despeinarse.

Uno sabe que la Iglesia es poderosa cuando ve que en un país laico se hacen leyes a medida para que pueda incorporar a su patrimonio el patrimonio público a través de inmatriculaciones.

Uno sabe que la Iglesia es poderosa cuando ve que todavía quedan en España lugares de culto con placas y símbolos de enaltecimiento del dictador donde se celebran misas franquistas.

Y podríamos seguir con muchísimos más casos, pero creo que no es necesario extendernos más, el poder de la Iglesia es obvio.

Volvamos ahora a la cuestión que nos ocupa, la de si el mundo sería un mundo mejor sin la Iglesia, es decir, sin la maquinaria político-institucional que constituye la Iglesia, y volviera a ser lo que era en sus inicios, un movimiento religioso que cree en un determinado Dios y prescinde de intermediarios, aquel movimiento cristiano que surgió en la época romana.

Si Dios tuviera perfil en Facebook podríamos prescindir del intermediario para gestionar nuestra fe y la Iglesia podría desmantelar el chiringuito, transformar todos sus bienes en dinero y repartirlo a su mejor saber y entender. Ese mismo día el mundo dejaría de tener el gasto que supone mantenerla, lo cual representa de repente una indudable mejoría.

Pero además, con todo el dinero obtenido podría ayudar a África. Para la mayoría, África es un continente que está en alguna parte, el cual está lleno de negros apestosos que vienen a los países de Europa a robarnos la comida.

Sin embargo, la verdad es que África es un continente situado al sur de Europa, del cual todos los países europeos llevan extrayendo riquezas desde siempre, que está lleno de personas que desean lo mismo que desean los europeos, poder vivir y sobrevivir en paz, y que para poder seguir saqueando los diamantes, el marfil, el petroleo, la madera, el oro, etc, no dudan en idear fórmulas alegales, generar nuevas guerras, etc, y sobre todo, que parezca que llevándose las riquezas hacen un favor a los africanos.

Visto así, si la Iglesia desapareciera podría transformarse en el banco mundial de los pobres, podría hacer infraestructuras en África, derrocar a las dictaduras e instaurar democracias en los países africanos, culturizar a la población, generar una economía de mercado que diera confianza a las empresas, llevar empresas a África que dieran trabajo a la población, etc...

Claro que... entonces ya no podrías llamar "negros apestosos" a los africanos,... aunque bueno... siempre tendrás Twitter para decir barbaridades.

Por tanto, creo poder decir que si Dios tuviera perfil en Facebook, el mundo sería un mundo mejor.