La mal llamada guerra civil española fue bautizada así para maquillar la verdad. Así se llamó durante la dictadura y así la seguimos llamando hoy.

Lo que ocurrió en España se parece a una guerra civil en cuanto había dos ideologías enfrentadas en un mismo país, y se parece a un golpe de Estado en cuanto fue una toma del poder político de modo violento, sin embargo utilizar el término "Guerra civil" iguala la legitimidad de los contendientes y por ende, el vencedor de la contienda es un vencedor legítimo. El resultado es una anomalía, el usurpador violento no puede quedar impune por un error de tipificación.

En la Transición (desde 1975 hasta 1979) muchas cosas hubo que sacrificar en favor de la estabilidad. El ejemplo más claro lo admitió Don Adolfo Suárez en una entrevista con Victoria Prego, cuando dijo que no hizo un referéndum sobre Monarquía o República porque sabía que ganaría la República. Y como digo, esta fue una decisión inteligente en favor de la estabilidad política.

Sin embargo, 40 años han pasado de la vuelta de la democracia a España y la guerra civil se sigue llamando así cuando debería llamarse golpe de Estado perpetrado por el Ejercito con la bendición de la Iglesia y la ayuda del nacionalsocialismo alemán (los nazis) que desencadenó una guerra por el mantenimiento de la democracia, el referéndum sobre Monarquía o República todavía está pendiente y por si fuera poco se condecora a los torturadores franquistas, por lo que no es de extrañar que Cataluña quiera independizarse.

No comparto la justificación que los independentistas esgrimen para conseguir su objetivo, desde la bancada neutral pensamos que la pretensión independentista se sustenta en argumentos vaporosos, sin embargo, si me detengo a visualizar una Cataluña independiente, republicana, sin franquistas, sin torturadores condecorados, sin el boato de la monarquía, sin el boato de la Iglesia, sin reyes, ni duques, ni condes, ni marqueses, sin puertas giratorias, ..., creo que si llegara esa posibilidad yo sería uno de los que haría la maleta y se iría a Cataluña. No me cabe la menor duda de que en poco tiempo Cataluña superaría a España en muchos aspectos positivos, por la sencilla razón de que al contar con la experiencia de todo lo que en España se hace mal, intentaría evitarlo y el resultado obviamente sería mejor.

Por todo ello, el Pueblo español debería empezar por afrontar las asignaturas pendientes. Y en este proceso los independentistas deberían redirigir su objetivo, pues gastan mucha energía en lo que hoy es una utopía, mientras que si invirtieran esa misma energía en alcanzar una república española estarían trabajando por un objetivo real que les situaría más cerca de sus ideales.

¿La idea de hacer un referéndum sobre monarquía o república es una barbaridad?

No. La Constitución Española en su artículo 1.2 establece que el soberano de España es el Pueblo español. Y al fin y al cabo, un referéndum solo supone conocer que opina el Pueblo español sobre la cuestión. Si ganara Monarquía la reforzaría y si ganara República no habría necesidad de ser traumáticos, sino simplemente preparar un proceso suave y seguro hacia la República. Y en cualquier caso, constituiría un acto de normalidad democrática.

¿Y es que yo soy republicano o quiero romper España?

Ni lo uno ni lo otro.

Yo solo soy un jurista, y como tal, observo conflictos e intento encontrar soluciones. De hecho, creo que Don Felipe de Borbón es un buen Jefe de Estado, y en el hipotético caso de que el Pueblo español eligiera constituirse en República, merecería ser el primer Jefe de Estado de la República.

En mi humilde opinión, considerando como "la asignatura pendiente" a todos aquellos actos que hicieran justicia con el último periodo democrático anterior al vigente y condenaran a los golpistas, el hecho de que el Pueblo español no afronte su asignatura pendiente pone en peligro la propia unidad de España.

Si no hay gestos en la justa dirección, tales como eliminar las inmatriculaciones de la Iglesia, quitar las condecoraciones a los franquistas, dejar de llamar Guerra Civil al golpe de Estado, prohibir la exaltación del dictador, etc, mientras no se hagan gestos en este sentido las posiciones en este país se irán polarizando y radicalizando.

Es verdad que en la Transición había que procurar por la estabilidad, incluso en la época de Felipe González, pero hoy ya no. Hoy pertenecemos a la UE y a un mundo globalizado y el alzamiento en armas en España tendría escaso recorrido.

Por todo ello, y sobre todo por el bien de España, el Pueblo español ha de ser valiente y reclamar la justicia pendiente. Si lo hiciera y afrontara la asignatura pendiente, en España se alcanzaría un statu quo en donde la idea de independencia perdería sentido, al fin y al cabo, vivimos en un mundo globalizado en donde se tienden puentes y se rompen muros. Los CDR (comités de defensa de la República), los diputados catalanes, y los dirigentes independentistas, deberían ser coherentes con la historia, honrar a sus predecesores, y luchar por lo mejor para el mundo, lo mejor para Europa y lo mejor para España pues eso es luchar por lo mejor para Cataluña, del mismo modo que ya lo hicieron el President Companys o Pau Casals de entre otros muchos catalanes ilustres.