Todavía hay quien no ve delito en los actos cometidos por "La manada", entre ellos, sin ir más lejos, el magistrado "discrepante del criterio mayoritario de la Sala", y es por ello que necesito imperiosamente decir algo al respecto.

No se trata de valorar la sentencia o el Código Penal, sino tan solo de demostrar que lo que hizo La Manada es delito y disipar las dudas.

Para ello vamos a dividir los hechos en 6 partes:

  1. Una chica está conversando en el banco de un parque con un grupo de personas.
  2. Esa chica se va con 5 chicos que estaban en el grupo de personas.
  3. Las 6 personas irrumpen en el portal de un edificio ajeno.
  4. Ocurre un acto de contenido sexual en el que hay 5 chicos y una chica.
  5. Tras el acto de contenido sexual, los 5 chicos se marchan dejando sola a la chica y llevándose su móvil.
  6. La chica se queda en un banco llorando y es encontrada así por otra persona que la acompaña a poner una denuncia.

En la primera parte estaremos todos de acuerdo que nadie podría decir nada a favor ni en contra. En ese momento, los 5 chicos seguro que eran supersimpáticos e incluso dignos de confianza. Todo eran risas, y todo va bien.

En la segunda parte no es de extrañar que la chica creyera que eran una buena compañía para andar segura por la noche en el trayecto hasta su casa. En ese trayecto seguro que el grupo de chicos inició conversaciones de tipo sexual, e incluso puede que la chica les siguiera el juego.

Vamos a detenernos aquí y a reflexionar un poco. La chica, hubiera hecho lo que hubiera hecho y hubiera dicho lo que hubiera dicho, hasta estos momentos de los hechos, no importa para nada. Incluso si era una chica valiente (que las hay hoy en día) que demostrara no tener miedo y tratara a los chicos de igual a igual, no es justificación del acto, ni está dando consentimiento implícito, ni nada parecido.

Tercera parte, 6 personas irrumpen en el portal de un edificio ajeno. Para empezar, la chica podría estar hablando con el resto del grupo y no haberse dado ni cuenta de que había entrado en el portal de un edificio, sobre todo si son las tantas de la noche y estás volviendo a casa con alguna copa en el cuerpo. Y resulta aún más fácil si alguien te ha cogido la muñeca y te arrastra hacia dentro.

Cuarta parte, ocurre un acto de contenido sexual. Los magistrados afirman en la sentencia, apreciar pasividad, agobio, desasosiego, y sometimiento en la chica. Una actitud, en cualquier caso, que no tendría una persona que presta su consentimiento al acto sexual, sino más bien la de una persona que actúa bajo el miedo.

Volvamos a detenernos a reflexionar un momento, ¿es la actitud del trabajador de una fábrica parecida a la del jefe?¿es la actitud de la prostituta semejante a la de la amante o la esposa? NO.

Enseguida sabremos quien es el trabajador y quien es el jefe, y del mismo modo sabremos quien es la prostituta y la amante o la esposa ¿por qué? Por su actitud, que se desprende del hecho de estar o no obligada a hacerlo.

Vuelvo a repetir la pregunta ¿es la actitud de la chica la de una persona que ha dado su consentimiento explícito para realizar aquel acto sexual? NO. No hay participación, ni iniciativa, ni conducta activa, sino agobio, desasosiego, sometimiento y pasividad, según señala la sentencia. Si la víctima de la agresión sexual abre la boca o levanta un brazo, si la víctima de un atraco entrega su bolso al atracador, si la persona secuestrada ayuda al secuestrador a poner la mesa para comer, están todas actuando bajo el miedo y de sus actos positivos no ha de deducirse consentimiento.

Quinta parte, los chicos se van y se llevan el móvil de la chica. Ninguno de los actos concuerda con que el acto sexual fuera consentido, sino todo lo contrario. Precisamente, irse llevándose conscientemente el móvil y dejando sola a la chica, es el comportamiento de alguien que sabe que ha cometido un delito.

Y en fin, la sexta parte es una mera consecuencia de lo ocurrido. La persona que ha acabado de realizar un acto sexual consentido se levanta se sube los pantalones y se va a su casa. Si una persona que acaba de realizar un acto sexual se sienta en un banco a llorar y un extraño la acompaña a poner la denuncia, desde luego que no se ajusta al comportamiento de una persona que había prestado su consentimiento respecto de lo que le ha pasado.

Respecto de la pena impuesta, a mi humilde entender la clave del caso estriba en no haber considerado a La Manada como un grupo criminal organizado, pues de los hechos se desprende que su comportamiento respondía a un plan: el de ser simpáticos, captar a la joven, acorralarla en algún lugar y practicar sexo con ella, con o sin su consentimiento (lo cual supone realizar los actos con dolo). De ahí que alguno de ellos se mantuviera vigilante a la búsqueda de un portal abierto y al encontrarlo guiaran a la joven hasta el interior.

Adenda

Causa estupor que a la víctima de la agresión sexual el magistrado discrepante le hiciera la siguiente pregunta: ¿qué manifestación hizo usted, de cara a ellos, para que supiesen que usted estaba en situación de shock y que estaban teniendo esa situación de relaciones sexuales sin consentimiento por su parte?¿Cómo pudieron ellos; si usted hizo algo, manifestó algo, verbalizó algo?

La primera razón es que parece contradecirse, pues ¿qué se puede esperar que diga una persona que está en shock? y menos aún que lo que pudiera balbucear en estado de shock pudiera recordarlo hoy. Pero podemos asombrarnos más aún, no es suficiente con que el magistrado hiciera la pregunta, sino que además la ha considerado en la sentencia, es decir, la pregunta y la respuesta se tienen en cuenta para sustentar su fallo particular.

Y digo yo, ¿por qué en vez de esa pregunta tan larga no le preguntó simplemente ¿les dijo que quería mantener relaciones sexuales con los cinco? que es lo mismo que preguntarle ¿les dió su consentimiento explícito?, con esta pregunta se llega antes a la clave del asunto, la cuestión de que ellos no contaban con el consentimiento de la víctima y por tanto no fueron unas relaciones sexuales consentidas.

Igualmente causa estupor que se aludan a los informes psicológico y médico para sembrar dudas sobre el consentimiento. En resumen, ambos informes son inconcluyentes y no son suficientes para demostrar ni el consentimiento ni la falta de él.