3.5. Apéndice. Roma conforma a España

Roma ha conformado con sus propios mimbres esta realidad multisecular nuestra que llamamos España. Una realidad sociopolítica que, siglos más tarde de haber sentido la presencia político-administrativa y cultural de la civilización romana, sentirá la necesidad de constituirse, configurándose como una nación que precisa ser dotada de una estructura jurídica estatal.

Afirmar que Roma conquista España constituye un evidente error. No son españoles quienes se enfrentan a las legiones romanas, sino turdetanos, ilergetes, celtíberos, vacceos, etc.

Sólo cuando, tras la pacificación augústea toda esa diversidad de pueblos y culturas se fundieron, Roma hizo surgir una unidad política, Hispania.

Una de las ramas de la civilización romana fue la antigua Shepham-im de los fenicios y la Iberia de los griegos: un territorio mítico en el que se contempla el ocaso del sol, allí donde Hércules formó sus columnas y venció al monstruoso Rey Gerión, en suma, el finís terrae tras el cual se abría el misterioso y proceloso Mar-Océano.

La romanización en la península será tan rápida que Hispania se convertirá en una de las más brillantes provincias romanas. Aportará gran abundancia de productos agrícolas y riquezas mineras; proporcionará pensadores y emperadores ilustres tales como Séneca o Quintiliano, Trajano o Adriano y en su territorio se librarán cruentas guerras civiles entre Pompeyo y Julio César.

Contrariamente a lo que cabría suponer las guerras civiles entre las tropas de César y los ejércitos de Pompeyo, en vez de provocar un efecto distanciador y de rechazo de la civitas contribuyen, de forma decisiva, a hacer a Hispania cada vez más romana.

En suma, Hispania se identifica con Roma y fruto de ello se asemeja y emula a la civitas, en suma, se civiliza.

Hispania dejará de ser romana, como consecuencia de la conquista de los pueblos visigodos cuando Eurico, Rey visigótico, deja de reconocer la soberanía del último Emperador de Occidente. Rómulo Augústulo, en el 476, depondrá las armas ante Odoacro y se producirá la caída del Imperio de Occidente.

Los distintos pueblos y reinos godos que, inmediatamente, pueblan las diversas regiones de España no se alejan mucho de las realidades socioculturales que estaban presentes en la Hispania romana.

La presencia goda en nuestro suelo comienza en el año 418 d.C. en el que este pueblo recibe del poder romano licencia para instalarse en el territorio peninsular, de acuerdo con las Leyes de la hospitalidad. Los Monarcas Germanos no tundan España sino que la reciben.

La invasión musulmana produce una disgregación, de la unidad nacional gótica recibida de la romana, que se inicia en el 711.

Y cuando parecía que la huella romana había desaparecido, los reinos cristianos logran, paulatinamente, reconquistar la península. Fruto de esta segunda romanización nuestra península vuelve a tener una unidad común a todos sus pueblos y comienza a conformarse la Historia moderna y contemporánea de la España actual.