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Tratamos en este apartado los conceptos relacionados con los sujetos y consecuencias de la conducta: el autor y las personas y cosas que se ven afectadas por la misma. Para clasificarlos introduciremos un componente valorativo, el de su consideración por el Derecho penal.

De este modo será posible distinguir entre sujetos activos y pasivos, objetos del delito y perjudicados por el mismo.

A. EL SUJETO ACTIVO DEL DELITO. EXCURSO SOBRE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS

Sujeto activo del delito es quien realiza la conducta. Por tanto y habida cuenta de los conceptos de acción y omisión que hemos adoptado y de las precisiones que hemos hecho al analizar sus límites, son sujetos activos del delito las personas físicas, sin que puedan serlo los animales ni las cosas inanimadas.

Mucho se ha escrito sobre la posibilidad de que las personas jurídicas puedan ser consideradas sujetos activos de un delito. Durante mucho tiempo imperó el principio societas delinquere non potest, según el cual únicamente las personas físicas pueden ser responsables penalmente; los conceptos de acción y omisión, así como la estructura de algunos de los elementos del sistema del delito, apuntan en esta dirección.

Pese a ello y siguiendo una corriente generalizada en el Derecho penal continental —en el anglosajón ya se admitía sin problemas—, la reforma del Código penal por LO 5/2010, de 22 de junio, incluyó expresamente la posibilidad de que también las personas jurídicas puedan ser consideradas responsables de conductas delictivas. Así, según el art. 31 bis.1 CP: «1. En los supuestos previstos en este Código, las personas jurídicas serán penalmente responsables:

  1. De los delitos cometidos en nombre o por cuenta de las mismas, y en su beneficio directo o indirecto, por sus representantes legales o por aquellos que actuando individualmente o como integrantes de un órgano de la persona jurídica, están autorizados para tomar decisiones en nombre de la persona jurídica u ostentan facultades de organización y control dentro de la misma.
  2. De los delitos cometidos, en el ejercicio de actividades sociales y por cuenta y en beneficio directo o indirecto de las mismas, por quienes, estando sometidos a la autoridad de las personas físicas mencionadas en el párrafo anterior, han podido realizar los hechos por haberse incumplido gravemente por aquellos los deberes de supervisión, vigilancia y control de su actividad atendidas las concretas circunstancias del caso».

Es decir, la responsabilidad penal de las personas jurídicas se construye sobre la existencia de auténticas acciones y omisiones llevadas a cabo por personas físicas, representantes legales y administradores de hecho o de derecho, que actúen en nombre o por cuenta de las mismas y en su provecho, o subordinados sobre los que no se ha ejercido el debido control.

Sin embargo, ello no significa que para declarar la responsabilidad penal de una concreta persona jurídica sea imprescindible que la persona física que ha llevado a cabo la acción u omisión sea finalmente individualizada o declarada responsable. Según el art. 31 ter.1 CP: «La responsabilidad penal de las personas jurídicas será exigible siempre que se constate la comisión de un delito que haya tenido que cometerse por quien ostente los cargos o funciones aludidas en el artículo anterior, aun cuando la concreta persona física responsable no haya sido individualizada o no haya sido posible dirigir el procedimiento contra ella…».

Es decir, con esta regulación el principio societas delinquere non potest queda definitivamente desterrado de nuestro Derecho penal positivo, si bien podemos seguir señalando que en la base de la estructura del delito existe en cualquier caso una acción o una omisión que responderá a las características con que las hemos definido en los apartados anteriores. Dedicaremos la quinta parte de este Curso al estudio detallado de la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

B. EL SUJETO PASIVO DEL DELITO: SU DISTINCIÓN DEL OBJETO DE LA CONDUCTA DELICTIVA Y DE LOS PERJUDICADOS POR LA MISMA

Sujeto pasivo del delito es el portador del bien jurídico lesionado o puesto en peligro. Cuando analizamos el concepto de bien jurídico en la lección 1 señalamos que podía ser el individuo o la comunidad.

Ahondando en este aspecto podemos afirmar que sujeto pasivo puede ser tanto una persona física o jurídica como un grupo de ellas, la sociedad, el Estado o incluso la comunidad internacional.

Si bien en algunos casos se pueden solapar, el concepto de sujeto pasivo no coincide con los de objeto de la conducta delictiva y perjudicados por la misma. Su distinción es necesaria para la correcta exégesis [es un concepto que involucra una interpretación crítica y completa de un texto] y aplicación de los preceptos penales. Objeto de la conducta es la persona o cosa sobre la que recae la acción u omisión delictiva. En algunos casos coincide con el sujeto pasivo del delito pero no siempre será así —por lo que tampoco tiene por qué coincidir con el objeto del bien jurídico—.

Ej. 6.21: En el delito de homicidio del art. 138 CP sujeto pasivo, objeto de la conducta y objeto del bien jurídico coinciden: la persona sobre la que recae la conducta —objeto de la conducta— es la portadora del bien jurídico vida —sujeto pasivo del delito y objeto del bien jurídico—. Por el contrario, no coinciden dichos conceptos en el tipo básico del delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros del art. 318 bis.1 CP pues el sujeto pasivo es el Estado —portador del bien jurídico interés del Estado en el control de los flujos migratorios, bien jurídico que no se encarna en un objeto material concreto—, mientras que el objeto de la conducta son los ciudadanos extranjeros inmigrantes o potenciales inmigrantes en circunstancias irregulares —personas sobre las que recae la conducta—.

Junto a ambos conceptos se sitúa el de perjudicado, con perfiles más amplios que el de sujeto pasivo. Así entre los perjudicados junto al portador del bien jurídico pueden encontrarse tanto familiares como terceros. A ello hace expresa referencia la regulación de la responsabilidad civil derivada del delito en el art. 113 CP: «La indemnización de perjuicios materiales y morales comprenderá no solo los que se hubieren causado al agraviado, sino también los que se hubieren irrogado a sus familiares o a terceros».

Ej. 6.22: Volviendo al supuesto en el que Isidoro M. D. acaba con la vida de Koldo G. F., perjudicado será obviamente este último, pero también pueden serlo sus familiares y las personas que de él dependieran.