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Como ya vimos al tratar el tema de la relación entre la tipicidad y la antijuridicidad en la lección 8, se sigue aquí la concepción de que toda acción típica es antijurídica si no concurre una causa de justificación.

Si concurre una causa de justificación la conducta sigue siendo típica pero no es antijurídica, sino lícita;. conforme a Derecho. Las causas de justificación llevan implícito un precepto permisivo que interfiere las normas subyacentes a los tipos, dando lugar a que la realización de la conducta típica (en los delitos de acción) o la no realización de la conducta típica (en los delitos de omisión) sea lícita (CEREZO). La realización de la conducta justificada supone, como veremos, un valor que compensará el desvalor que comportaba la conducta típica. Por tanto, las causas de justificación compensan el desvalor del hecho haciendo que sea lícito a pesar de su tipicidad.

Al ser la conducta lícita, permitida, las causas de justificación excluyen no solo la responsabilidad penal, sino también la responsabilidad civil derivada de un acto ilícito, lo que no significa que en algunos supuestos no siga existiendo responsabilidad civil, pero esta no se deriva de un hecho ilícito, sino de otros principios que la hacen surgir, como la gestión de negocios ajenos o el enriquecimiento sin causa.