La técnica más elemental, y tradicional, de distribución de las competencias en una organización es su reparto y adecuación al principio de jerarquía; es decir, con arreglo a un sistema de estructuración escalonada, y normalmente piramidal, de los diversos órganos y en virtud del cual los del nivel superior mandan sobre los del inferior, cuya actividad dirigen y controlan para reducir a unidad y coordinar hacia un determinado fin la actividad del conjunto.

Todos los sistemas internacionales poseen una determinada estratificación.

En el ámbito de las fuentes del Derecho Internacional Público implicaría la supremacía de una determinada fuente sobre otra, y en el marco de las relaciones entre el Derecho Internacional y el Derecho interno implicaría la supremacía de una determinada norma, bien de Derecho Internacional o bien de Derecho interno, sobre otra del mismo o de diferente ámbito.