La «fuerza ejecutiva» es un concepto propio del Derecho procesal civil.

Las decisiones judiciales tienen fuerza ejecutiva, en el sentido de que pueden ser efectivamente ejecutadas recurriendo en su caso a la fuerza pública. Esencialmente son las sentencias y los documentos públicos los que, revestidos de una fórmula ejecutoria, tienen fuerza ejecutiva.

En Derecho internacional, la fuerza ejecutiva sólo tiene valor en el Estado miembro del tribunal que haya dictado la sentencia. Para que una sentencia pueda ejecutarse en el extranjero, deberá haber recibido el «exequátur».