El ser humano es un ser físico (natural) y, como tal, tiene una naturaleza propia que dirige desde dentro su desarrollo y le encamina al logro de su fin natural o telos.

Para Aristóteles, el ser humano es a la vez animal racional y animal político. Lo primero implica que la naturaleza le ha dotado de razón y, por tanto, su función propia consiste en el ejercicio de la racionalidad, ya sea práctica o teórica. Lo segundo implica que la naturaleza le ha dotado de lenguaje para que perfecciones su razón y su humanidad, en interacción con otros seres humanos. Para ello no basta con vivir en compañía de otros, sino que es necesario llevar a cabo cierto tipo de vida social o "política", que requiere de una estructura social y política semejante a la de la polis democrática.