11.7. La liquidación tributaria

La LGT de 1963 utilizaba el término liquidación con un doble sentido: como procedimiento y como acto administrativo. En cuanto procedimiento administrativo, el de liquidación se concebía como el conjunto y la secuencia de actos y actuaciones desarrollados tanto por la administración como por los particulares, conducentes a la determinación administrativa de la cuantía del tributo en cada caso concreto. En cuanto acto administrativo, el acto de liquidación cerraba y resolvía dicho procedimiento liquidatorio, conteniendo una manifestación unilateral de la admón. Sobre el importe de la prestación.

La nueva LGT prescinde de la anterior consideración procedimental, concibiendo las liquidaciones tributarias como acto resolutorios de diferentes procedimientos tributarios, controladores, tanto de gestión tributaria, como de inspección.

La liquidación tributaria es el acto resolutorio mediante el cual el órgano competente de la Administración realiza las operaciones de cuantificación necesarias y determina el importe de la deuda tributaria o de la cantidad que, en su caso, resulte a devolver o a compensar de acuerdo con la normativa tributaria.

Son dos los fines principales a los que atiende el acto de liquidación: el primero, fijar exactamente la cuantía de la prestación que corresponde exigir (o en su caso, devolver o admitir en compensación) al obligado tributario; en segundo exigirla (o proceder en su caso, a la devolución o compensación).