10.4. Legados de cosa ajena

Los legados de cosa ajena tienen escasa presencia en la práctica.

Conforme al artículo 861 CC: "El legado de cosa ajena si el testador, al legarla, sabía que lo era, es válido. El heredero estará obligado a adquirirla para entregarla al legatario; y, no siéndole posible, a dar a éste su justa estimación. La prueba de que el testador sabía que la cosa era ajena corresponde al legatario".

Según el artículo 862 CC: "Si el testador ignoraba que la cosa que legaba era ajena, será nulo el legado. Pero será válido si la adquiere después de otorgado el testamento".

Por tanto, la ignorancia o el conocimiento de la ajenidad de la cosa resulta determinante en relación con la eficacia de la figura.