2.4. Las distintas soluciones de la cuestión foral: desde la Ley de bases hasta las Compilaciones forales

A fin de instrumentar la conservación de los Derechos forales existentes, el artículo 6 de la Ley de bases de 1888 disponía que "el Gobierno, oyendo a la Comisión de Códigos, presentará a las Cortes, en uno o en varios proyectos de ley, los apéndices del CC, en los que se contengan las instituciones forales que conviene conservar en cada una de las provincias o territorios donde hoy existen".

En conclusión, el propio CC se declara respetuoso de los Derechos forales, garantizando que se conservan en toda su integridad y, por tanto, se convierte en valedor de la continuidad del régimen foral. No obstante, la pervivencia de los Derechos forales se considera provisional, hasta que se adopte una decisión sobre las instituciones forales que conviene conservar. Las futuras "leyes de cierre" del sistema legal previsto deberían convertirse en apéndices del CC, lo que evidenciaba que el respeto de los Derechos forales no llegaba hasta el extremo de considerarlos sistemas paralelos del CC, sino complementarios o especificaciones del mismo. Por tanto, aunque no se formulara expresamente, el punto final del proceso normativo se asimilaba, al menos, a la consecución de un CC general para toda España.

El carácter apendicular otorgado a los Derechos forales gozó de escasa simpatía entre los foralistas. Ello, sumado a la tradicional desidia estatal, trajo consigo la falta de resolución.

En los años 40 del siglo XX, el poder político propugnó la celebración de un Congreso Nacional de Derecho civil para tratar la tensión entre Derecho civil común y Derechos forales. El Congreso se celebró en Zaragoza en 1946 y se obtuvo un relativo consenso respecto de los siguientes puntos:

  • Llevar a cabo una compilación de las instituciones forales, "teniendo en cuenta no sólo su actual vigencia, sino el restablecimiento de las no decaídas por el desuso y las necesidades del momento presente...".

  • Tratar de determinar el substratum común de los "diversos Derechos hispánicos" con vistas a la elaboración de un CC general, cuyas características habrían de perfilarse en un nuevo Congreso Nacional.

Este último Congreso no llegó a celebrarse, sin embargo, la tarea de sistematización y compilación de las normas forales vigentes, mediante Leyes de Cortes, sí llegó a culminarse entre 1959 y 1973. Las Compilaciones forales fueron objeto de aprobación por las Cortes Generales, dada la inexistencia de cámara legislativa regional alguna en un Estado fuertemente centralizado como era entonces el español.