1.3. El Derecho de la competencia

El Derecho de la competencia incluida en el Derecho mercantil. Son instituciones que han surgido de manera autónoma, pero que se han ido integrando, en virtud de una evolución legislativa y de la labor de la doctrina en lo que se denomina propiedad industrial.

Las instituciones de la propiedad industrial, patentes y marcas, cobran el significado moderno que ahora tienen a partir de la libertad de comercio instaurada en Europa por la Revolución francesa. A partir de ese momento se reconoce el derecho de los inventores a explotar sus inventos industriales, y se atribuye a los fabricantes el derecho exclusivo a la utilización de sus nombres y de sus marcas en el comercio.

Los derechos exclusivos de los inventores, se reconocen en la Ley francesa de 7 de enero de 1791. En España la primera norma legal que regula las patentes de manera efectiva es el Decreto de 14 de octubre de 1820.

Vinculada a las marcas aparece también en los distintos países la protección contra la competencia desleal, bien por cauces jurisprudenciales, como ocurrió en Francia al aplicar los artículos 1382 y 1383 del Código Civil sobre responsabilidad extracontractual, bien a través de leyes especiales como la Ley de Alemania de 1896 sustituida por la Ley de 7 de junio de 1909 y finalmente por la Ley del 3 de marzo de 2010 actualmente en vigor.

En España este encuadramiento legal aparece en la Ley de 16 de mayo de 11902 que regulaba toda la propiedad industrial. 

En España se promulgó la Ley de 20 de julio de 1963 de represión de prácticas restrictivas de la competencia.

Esta legislación tiene por objeto prohibir que los empresarios se pongan de acuerdo para restringir la competencia o que aquellas empresas que tienen una posición de monopolio o una situación dominante del mercado abusen de esa posición.

Si con la proclamación de la libertad de industria y de comercio se establece el derecho de todos los ciudadanos a participar y competir en el tráfico económico, con las normas antitrust se produce un cambio radical de postura: quienes participan profesionalmente en el tráfico económico no sólo tienen derecho a competir, sino que tienen la obligación de hacerlo.