2.2. Los valores, principios y objetivos de la Unión Europea

Las Comunidades y la Unión Europea se caracterizaron desde su fundación por ser organizaciones presididas por valores democráticos que perseguían objetivos ambiciosos.

No se crearon, por tanto, organizaciones con objeto, tan solo, de administrar un espacio de bienestar o un mercado interior.

La CECA en 1951, constituida como una organización internacional de carácter sectorial, ponía de manifiesto la ambición de sus fundadores al atribuirse las misiones de establecer un mercado común, desarrollar el empleo y elevar el nivel de vida.

Esta perspectiva estará presente en los inicios de la construcción europea, y a lo largo del tiempo no hará sino incrementarse.

El art.2 del TCE tras su reforma por el Tratado de Amsterdam supondrá un intento de síntesis de los objetivos de la Comunidad Europea, dice así el citado artículo: La Comunidad tendrá por misión promover, mediante el establecimiento de un mercado común y de una unión económica y monetaria y mediante la realización de las políticas o acciones comunes contempladas en los artículos 3 y 4, un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un alto nivel de empleo y de protección social, la igualdad entre el hombre y la mujer; un crecimiento sostenible y no inflacionista, un alto grado de competitividad y de convergencia de los resultados económicos, un alto grado de protección y de mejora de la calidad del medio ambiente, la elevación del nivel y de la calidad de vida, la cohesión económica y social y la solidaridad entre los Estados miembros.