2.7. Los derechos humanos: ¿una concepción universal del hombre o una concepción occidental del hombre?

Aparentemente estaríamos asistiendo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, a un proceso de globalización, o más correctamente de universalización de los derechos fundamentales y las libertades públicas.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 habría retomado el testigo, más de siglo y medio después, de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, y la concepción del hombre a través del prisma de los derechos humanos se extendería de modo inexorable por el mundo.

La descrita podría ser una versión de la situación actual, pero no es la única posible, y, puede que no sea la más ecuánime.

Pero, en todo caso, en Europa, a partir de la finalización de la Segunda Guerra mundial habríamos recuperado, en lo que se refiere a los derechos fundamentales, el espíritu de la revolución francesa, tanto tiempo extraviado.

El art. 16 del Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, sancionada por la Asamblea Nacional francesa el 26 de agosto de 1789, expresaba solemnemente: "Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no esté asegurada, ni determinada la separación de los poderes, carece de constitución".

Esta rotunda negación contiene una afirmación fundamental para entender la historia contemporánea de Europa y el tema que nos ocupa, esto es: la centralidad de los derechos fundamentales en la concepción misma de nuestros sistemas políticos.