2.8. Los derechos fundamentales en los Tratados de las comunidades y de la Unión Europea

En un período marcado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidad el 10 de diciembre de 1948, por el Tratado del Consejo de Europa, suscrito en Londres el 5 de mayo de 1949, y por el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, hecho en Roma el 4 de noviembre de 1950, se produjo la firma del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, el 18 de abril de 1951.

Probablemente, la circunstancia de que los Estados miembros de las Comunidades estuvieran integrados desde el primer momento, o al poco tiempo, en la Organización de las Naciones Unidas y en el Consejo de Europa justificaba que el Tratado de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, y posteriormente los Tratados de la Comunidad Económica Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, en sus textos de 1951 y 1957, no hicieran referencia alguna a los derechos fundamentales y a las libertades públicas.

Las Comunidades Europeas se conciben originariamente como organizaciones internacionales de naturaleza económicia, aunque sus fines iban más allá de la economía, en que no parecía relevante ni justificada la protección de los derechos fundamentales y las libertades públicas que se llevaban a cabo por los respectivos ordenamientos constitucionales de los Estados miembros, por las Naciones Unidas y por el Consejo de Europa.