2.11. El sistema europeo y la quiebra de la soberanía nacional

A partir de lo dicho anteriormente cuando, en virtud de lo prescrito en el art. 6.2 del TUE, se suscriba por la Unión el Convenio de Roma de 1950 se podría hablar de un auténtico sistema Europeo de Derechos Fundamentales y Libertades Públicas, integrado por los sistemas de protección nacionales, por el sistema de protección de la Unión Europea, y por el sistema de protección basado en el Convenio de Roma de 1950, sistema, este último, en que no culminarían los anteriores sistemas de protección.

El sistema europeo de derechos fundamentales y libertades públicas, tanto por la vía de control que ejercerá el Tribunal de Estrasburgo, como por la que ejerce en la actualidad el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha puesto fin a la concepción nacionalista de la garantía de los derechos fundamentales, que se fundamentaba en la concepción de la soberanía nacional, lo que tiene un altísimo significado en el contexto internacional.

La quiebra de dicha concepción se ha visto reforzada por el impulso dado por los Estados miembros de la Unión Europea a la creación de la Corte Penal Internacional, cuyo Tratado constitutivo se firmó el 17 de julio de 1998 en Roma y que, con la ratificación de hasta un total de 66 países, entró en vigor el 1 de julio de 2002. Finalmente, los Estados miembros de la Unión Europea se someten al control que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, entre otros órganos dependientes de Naciones Unidas, que puede dirigir recomendaciones a sus Estados miembros.

Aunque resulta evidente que el sistema de protección de la ONU es un sistema de protección débil, cuando lo comparamos con el sistema europeo, que debe entenderse como un mecanismo de control adicional que enriquece nuestro sistema de protección.