2.12. El compromiso de la Unión Europea con los derechos fundamentales

En materia de Derechos fundamentales no basta con que los diferentes Estados miembros y la Unión hagan los mayores esfuerzos en el plano interno, que ahora más que nunca, son necesarios para erradicar el racismo y la xenofobia, sino que es preciso adoptar un papel activo en la defensa de los derechos humanos en la escena internacional utilizando todos los instrumentos de que se disponga.

La posposición de la integración de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en los Tratados no fue, precisamente, un buen síntoma.

No deja de ser sorprendente que Estados que en 1950 suscribieran el Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Públicas todavía mantengan algunas discrepancias significativas en lo que se refiere a los derechos fundamentales y a la protección de los mismos.

Pero, debe significarse que ha quedado acreditado el esfuerzo de la inmensa mayoría de los Estados por llegar a un acuerdo en la materia que ha culminado con el reconocimiento a la Carta del mismo valor jurídico que los Tratados de la Unión Europea, de Funcionamiento de la Unión Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, en el art. 6.1 del TUE.