2.13. La garantía de los derechos fundamentales

La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea se caracteriza porque no clasifica los derechos y libertades en categorías, y, por tanto, no otorga garantías de diferente naturaleza a los derechos que consagra, a diferencia de lo que sucede en la Constitución Española.

La indivisibilidad fue una de las conclusiones de la Declaración de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, adoptada en Viena el 25 de junio de 1993.

Sin embargo, la indivisibilidad de los derechos fundamentales no debe entenderse como un salto cualitativo en el seno de la Unión Europea.

Lo cierto es que la denominada indivisibilidad no es sino una manifestación de la concepción del Estado de bienestar que impera en la Unión y que le da una particular singularidad en relación con el modelo norteamericano que, perteneciendo a la misma familia conceptual, deriva a concepciones neoliberales.

El éxito del modelo económico-social de la Unión Europea, y de la mayoría de los Estados miembros que la integran, pese a la crisis económico-financiera que sufre la Unión desde 2008, se fundamenta en hacer compatibles una economía de mercado con una alta protección social, esto es, con la operatividad de los denominados derechos económicos y sociales, e incluso con derechos de cuarta generación.