3.2. El Consejo Europeo

La reforma del Tratado de la Unión Europea llevada a cabo por el Tratado de Lisboa de 2007 culmina la institucionalización del Consejo Europeo, que "dará a la Unión los impulsos necesarios para su desarrollo y definirá sus orientaciones y prioridades políticas generales".

Es decir, liderazgo político que posteriormente el Consejo, el Parlamento y la Comisión traducirán en actos jurídicos típicos de Derecho de la Unión Europea, de ahí la salvedad de que "no ejercerá función legislativa alguna".

El Consejo Europeo nació, formalmente, en la Cumbre de París de 1974, si bien no se incorpora a los textos de los Tratados Europeos hasta el Acta Única Europea de 1986.

Actualmente, constituye la máxima autoridad política de la Unión Europea, por los miembros que lo integran, por los asuntos sobre los que se pronuncia y por la naturaleza de los actos que adopta y de las orientaciones políticas que se imponen por igual a los Estados miembros y a las Instituciones de la Unión.

Refleja, además, el carácter intergubernamental de algunos ámbitos del proceso de integración europea, carácter que no es incompatible con su intervención en el ámbito estrictamente comunitario.

Por otra parte, los Tratados atribuyen al Consejo Europeo potestades singulares en asuntos especialmente trascendentes o sensibles.