4.2. El Derecho originario

El Derecho originario o, lo que es lo mismo, la norma o normas fundamentales o constitutivas de la Unión Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, se integra por un conjunto numeroso de Tratados.

A los efectos de abordar sistemáticamente su estudio los clasificaremos del siguiente modo: Tratados constitutivos que crearon la CECA, la CEE, la CEEA y la UE; Tratados de reforma puntual de los Tratados constitutivos, como son la Convención de Roma del 57 o los Tratados de Bruselas de 1965, 1975 y 1984 y de Luxemburgo de 1970; Tratados de reforma substancial como son el Acta Única, el Tratado de la Unión Europea, el Tratado de Amsterdam, el Tratado de Niza y el Tratado de Lisboa; y finalmente Tratados de Adhesión de Dinamarca, Irlanda y Reino Unido; de Grecia; de Portugal y España; de Austria, Suecia y Finlandia; de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Chipre y Malta; de Bulgaria y Rumanía; y de Croacia.

La función de los Tratados que integran el Derecho originario de la Unión Europea en el sistema jurídico de la Unión sería semejante, desde una perspectiva formal que no material, al de la Constitución o leyes fundamentales en los sistemas jurídicos de los Estados miembros.