5.2. El Tribunal de Justicia como intérprete supremo del ordenamiento jurídico comunitario: la cuestión prejudicial de interpretación y de validez (art. 267 TFUE)

Todo ordenamiento jurídico se sustenta sobre la idea de su unidad, pues es ésta la garantía de uno de sus valores superiores: la igualdad en y en la aplicación de la ley.

La unidad del ordenamiento jurídico, sin embargo, no presupone sólo la vigencia de unas mismas normas, sino también su interpretación uniforme por todos los operadores jurídicos y su aplicación asimismo uniforme a todos los sujetos vinculados por aquél en el conjunto de su ámbito territorial de validez.

También el ordenamiento jurídico europeo requiere ser aplicado e interpretado de manera uniforme para ser el mismo y uno solo en todos los Estados miembros.

Ahora bien, ello no significa que no exista una institución u órgano jurisdiccional supranacional que, configurado como intérprete último y supremo del ordenamiento jurídico europeo, garantice la uniformidad de su aplicación e interpretación por los operadores jurídicos de los Estados miembros.

Tal institución u órgano jurisdiccional supranacional es el TJUE, a quien corresponde garantizar la unidad del ordenamiento jurídico europeo no a través de la figura del recurso de casación, sino de un específico mecanismo procesal de cooperación judicial con los órganos jurisdiccionales nacional, a saber: la ya varias veces aludida cuestión prejudicial, que éstos pueden plantear ante el TJUE, mecanismo que le permite incidir con un efecto uniformador sobre la aplicación e interpretación del ordenamiento jurídico europeo en los Estados miembros.