5.3. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea como garante del respeto del Derecho europeo por las propias instituciones y órganos europeos

La primera función que los Tratados atribuyen al TJ es la de garantizar el respeto de la constitucionalidad y de la legalidad europeas por las propias instituciones y órganos europeos.

El TJ es, así pues, el Tribunal Constitucional y Contencioso-Administrativo de la UE.

Al cumplimiento de esta su doble función se enderezan las siguientes atribuciones al TJ:

  1. La competencia para conocer de los recursos de anulación o de nulidad interpuestos contra determinados actos europeos de Derecho derivado "por un Estado miembro, el Parlamento Europeo, el Consejo o la Comisión", "por el Tribunal de Cuentas, por el BCE y por el Comité de las Regiones con el fin de salvaguardar prerrogativas de éstos", o por una persona física o jurídica cuando el recurso se dirija "contra los actos de los que sea destinataria o que la afecten directa e individualmente y contra los actos reglamentarios que la afecten directamente y que no incluyan medidas de ejecución".

  2. La competencia para conocer de los llamados recursos por omisión interpuestos por un Estado miembro y las Instituciones europeas.

  3. La competencia para conocer de las cuestiones prejudiciales de validez planteadas por órganos jurisdiccionales nacionales en el marco de litigios en que se cuestiona la legalidad de un acto europeo de Derecho derivado aplicable en el proceso a quo.