11.2. Los límites de la jurisdicción española: principios generales y fueros exclusivos

Como criterio general, a los tradicionales criterios de la territorialidad y de la personalidad tan sólo cabe oponer la inmunidad internacional o diplomática, establecida en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, el Convenio sobre representación de los Estados en sus relaciones con las organizaciones internacionales de carácter universal, y el Convenio sobre las misiones especiales.

Pero, no sólo la inmunidad diplomática, sino también la constitucional excepcionan dicha regla. Así, la inviolavilidad del Rey y la de los Diputados y Senadores constituyen claras excepciones.

Junto a ellas, además subsisten las exenciones contenidas en los arts. 22 y ss. LOPJ, que se denominan fueros.

Dichos fueros son exclusivos en su sentido positivo, es decir, si se cumple el presupuesto fáctico de tales normas, será siempre competente la Jurisdicción española. Pero también, en sentido negativo, si no se cumple dicho presupuesto, serán competentes los tribunales de otro Estado, debiendo abstenerse los tribunales españoles.

Los Jueces y Tribunales españoles serán competentes jurisdiccionalmente, con carácter general, cuando exista sumisión expresa o tácita o cuando el demandado tenga su domicilio en España.

En todo caso, teniendo el demandado domicilio en España, nuestra jurisdicción será competente, si el objeto litigioso se encontrara relacionado en alguno de los fueros imperativos contemplados en el art. 22 quáter y, si no tuviera domicilio en España, también será competente, si el objeto se encontrara previsto en el art. 22 quinquies. También serán competentes en el conocimiento de medidas cautelares o provisionales de bienes o personas radicadas en España.