15.3. La representación procesal: el procurador

El Procurador es el representante procesal de la parte material (art. 543.1 LOPJ) que actúa en el proceso como consecuencia de la suscripción con su cliente de un mandato procuratorio o poder para pleitos, el cual ha de ser intervenido por un notario o expedido por el Letrado de la Administración de Justicia, en cuyo caso a la designación del Procurador se le denomina apud acta.

Los Procuradores limitan su actuación a la demarcación territorial de su Colegio (art. 13.1 EGCP) en la defensa de los intereses de sus representados.

El Procurado precisa que la parte o el Estado le otorgue un poder de representación procesal, el cual puede ser general, especial y especialísimo:

  • Es general, cuando el ciudadano otorga al Procurador un poder para intervenir en toda clase de procesos;

  • Es especial, cuando se le otorga para un determinado orden jurisdiccional; y

  • Es especialísimo, cuando se habilita al Procurador tan sólo para ejercitar el derecho de acción en relación con un asunto o acto procesal determinado.

La Ley exige poder especialísimo o ratificación del poder general para los actos que entrañan una disposición del proceso o para la interposición de una querella.