19.2. Principios inherentes a la estructura del proceso

Por principios inherentes a la estructura del proceso cabe entender los que son consustanciales a la idea misma de proceso, de tal suerte que si viene a faltar podrá hablarse de la existencia de una fórmula autocompositiva, de un mero procedimiento, pero nunca de un proceso.

Son principios inherentes a la estructura del proceso los de contradicción e igualdad, por encontrarse implícitos en el derecho a un proceso con todas las garantías (art. 24.2 CE).

La existencia de dos posiciones enfrentadas, la del actor que interpone su pretensión y la del demandado oponiéndose a la misma, constituye una nota esencial de todo proceso. En el proceso moderno, la evidencia, presupuesto ineludible de la sentencia, no puede lograrse sino mediante la oposición entre dos ideas contrapuestas.

Del principio de contradicción pueden destacarse las siguientes notas esenciales.

El primer presupuesto que se deriva del principio de contradicción es la garantía del libre acceso a los Tribunales a fin de que, tanto el actor/acusador como el demandado/imputado puedan libremente ejercitar sus respectivos derechos de acción y defensa y acceder al proceso.

El libre acceso constituye la primera manifestación de la tutela, y ha de ser efectivo.