33.2. El proceso de integración territorial

La toma de Granada tuvo lugar entre 1485 y 1487. La campaña concluyó en 1492 y supuso un alto coste económico, empeñando incluso parte del patrimonio regio. La conquista reportó un incremento de población y riqueza.

La incorporación de Navarra en 1512 se realizó mediante conquista de Fernando el Católico, con el apoyo jurídico de una bula del Papa Julio II que amenazaba con la excomunión y pérdida de los reinos a quienes ayudaran a su enemigo el rey de Francia.

Los intentos de ocupar las Canarias se legitimaron durante la Baja Edad Media considerando a sus habitantes como infieles, por lo que cualquier príncipe cristiano con pretensiones evangelizadoras podía someterlos a su autoridad. Las islas fueron conquistadas a principios del siglo XV por particulares, momento en el que las pretensiones portuguesas chocaron con las castellanas.

La pugna luso-castellana fue resuelta al año siguiente a favor de Castilla por la bula Dudum cum ad nos, en la que se reconoció a Castilla la retención de las islas y a Portugal el dominio de otras islas.

A mediados del siglo XV Portugal es la gran potencia marítima del Atlántico, que comparte la hegemonía con el creciente auge de las expediciones castellanas. Los portugueses recaban de Roma unas bulas que les garanticen la exclusividad de la navegación y el control de las costas de África.

El régimen jurídico de la expansión atlántica cuando Colón parte a América, tenía dos frentes: los derechos de Portugal derivados de las concesiones pontificias, y los derechos y obligaciones de Portugal y Castilla procedentes del tratado de las Alcáçovas; con lo que la expedición no podía penetrar en la zona reservada a los portugueses. El rey Juan II de Portugal entiende que según “la capitulación que había entre los Reyes Católicos y él, aquella conquista le pertenecía”. Tal pretensión movió a los Reyes Católicos solicitar del Papa tres bulas que clarificaran la legitimidad de los descubierto.