37.3. Las Cortes

Función primordial de las Cortes fue la concesión de ayudas económicas y tributos demandados por el rey. Con este motivo tuvo lugar la gran quiebra institucional de la asamblea castellana, al negarse en 1538 los nobles en las Cortes de Toledo a conceder la sisa en los impuestos sobre el consumo. Desde entonces ellos y los eclesiásticos abandonan la cámara parlamentaria, que contará sólo con los representantes de las ciudades.

Las primeras ausencias se hicieron cada vez más y más frecuentes por las guerras, epidemias, carencia de seguridad y no penalización de las faltas. García-Gallo destacó a su vez que nobles y eclesiásticos dejaron de asistir porque las Cortes se centraron fundamentalmente en la aprobación de unos servicios económicos, que a ellos, como clases privilegiadas, no les interesaban por estar exentos de su pago. Pérez-Prendes ha atribuido el abandono a la pérdida creciente de poder político. Otros autores, ponen el acento en la irritación de Carlos V por lo sucedido en 1538.

Sólo dieciocho ciudades privilegiadas disfrutaron en principio del coto en Cortes. La representación fue desproporcionada a favor de la zona central en detrimento de la periferia. Amplias regiones carecieron de voto. Tras una tónica preliminar de desinterés, al iniciarse el siglo XVII ciertas ciudades hacen lo posible por incorporarse. ¿Cuál fue la razón de esa apetencia tardía? La misma que iba a originar la ruina de la institución parlamentaria. El cargo de procurador se había vuelto apetecible y lucrativo: los reyes otorgaban ayudas, costas, mercedes, hábitos de Ordenes y, sobre todo, un suculento 1,5% de los servicios económicos que ellos mismo votaban.

Pérdida pues de autoridad moral. Los componentes de las Cortes de Castilla conformaron así una cámara reducida en número; débil en poder y sin siquiera el aliento político de representar al pueblo en cuyo nombre hablaban. Eran, en realidad, portavoces de unas minorías. No obstante, las Cortes de Castilla no dejaron de enfrentarse en ocasiones a exigencias inmoderadas de los monarcas.