39.2. La Administración local

En los siglos XVI y XVII, la vida política se desarrolla en España en el marco de las ciudades y villas.

Desaparecido el régimen de consejo abierto y asentado ya el consejo cerrado, la dirección de los municipios cae en manos de oligarquías nobiliarias. Las modestas villas y aldeas tratan de defender su autonomía y permanecen ocasionalmente agrupadas en comunidades que defienden los interese mutuos.

El poder real no aparece impasible ante la consolidación del poder ciudadano. Así, intentará controlarlo mediante la concesión de oficios a gentes adeptas, o a través de una política centralizadora que tiene a los corregidores como punto principal de referencia.

La base de la estructura jurídica de los municipios fueron sus ordenanzas. Esas ordenanzas fijaban de ordinarios por escrito antiguas costumbres y usos locales, con lo que formaron parte de una trama, la del derecho municipal, compuesta además por el fuero de la localidad y los privilegios regios.

Cuestión clave del régimen local fue la financiación y sostenimiento del municipio.