43.2. Estructura social

Durante el siglo XIX la población española creció en proporciones relativamente semejantes a las del occidente europeo, con un mayor ritmo en la primera mitad de esa etapa y de forma más cansina en la segunda. Los once millones y medio de habitantes del año 1800 se convirtieron en dieciocho y medio en 1900.

El derrumbamiento de los privilegios jurídicos de la aristocracia se inicia en las Cortes de Cádiz, donde quedan abolidas las pruebas de sangre para el acceso a terminadas profesiones y cargos. Se establece la igualdad civil y de fuero de todos los españoles.

Las ventas de mayorazgos y de propiedades eclesiásticas desamortizadas favorecieron la presencia de una alta nobleza latifundista. En la segunda mitad del XIX predomina la nobleza romántica, formada por políticos, militares y gentes de la banca. Surge la figura del aristócrata de la Restauración, dueño de tierras, próspero negociante o militar prestigioso, conservador en lo social pero alineado en la política con los liberales.

El clero disfrutó de cierta notoriedad en los primeros años del siglo. Desde los años treinta, tiene lugar un giro radical. En 1835 es suprimida la Compañía de Jesús, mientras un decreto de 4 de julio del mismo año dispone la clausura de todas las casas religiosas que no contasen con un mínimo de doce miembros, nacionalizando además todos sus bienes. Tiene lugar además una demagogia anticlerical y saqueos populares y alejamiento, en fin, del sector eclesiástico de ese pueblo con el que se identificó en siglos anteriores. Hacia 1851 hay una lenta pero ostensible recuperación del sentimiento católico. En los últimos años del siglo las Ordenes religiosas protagonizan un proceso de renovación cultural.