46.1. La Administración central

Al iniciarse el siglo XIX el sistema ministerial estaba compuesto por los cinco departamentos de Estado, Guerra, Marina, Justicia y Hacienda. Esa estructura no fue respetada por el Estatuto de Bayona. El Estatuto dispuso un régimen de nueve ministerios, facultando al rey para fusionar los dos primeros y los dos últimos. Los ministros eran responsables de la ejecución de las leyes y de las órdenes del monarca. El Secretario de Estado debía refrendar todos los decretos. Tiene lugar el establecimiento de departamentos hasta entonces desconocidos y se sustituye el término de “Secretario del Despacho” por el de ministro.

Las características del gobierno de Bonaparte y la situación de guerra, impidieron que esta reorganización tuviera continuidad y trascendencia.

La Constitución de 1812 fijó un sistema de siete departamentos. Las Cortes fueron autorizadas a variar este esquema si las circunstancias los aconsejaban, y se dispuso que un reglamento posterior determinarse los negocios propios de cada ministerio. Todos los Secretarios del Despacho deberían firmar las órdenes regias correspondientes a su ramo y formar el oportuno presupuesto.

Las materias de la Gobernación para la Península fueron redistribuidas entre los departamentos restantes. En junio de ese año un Ministerio Universal de Indias que sería suprimido un año después. Subsistieron desde entonces los Ministerios de Estado, Guerra, Justicia, Marina y Hacienda.