10.2. Clasificación de las servidumbres

Además de la distinción entre servidumbres prediales y personales, resulta de interés la siguiente clasificación.

Atendiendo a la causa o razón de su nacimiento, el Código establece en el art. 536 que "Las servidumbres se establecen por la ley o por la voluntad de los propietarios. Aquéllas se llaman legales y éstas voluntarias".

Aunque tajante el CC, la realidad es diferente. En primer lugar, tal contraposición no agota las principales causas o fuentes de constitución de las servidumbres, por ejemplo la usucapión. En segundo lugar el tenor literal del artículo 536 es francamente desafortunado al señalar que "las servidumbres (legales) se establecen por la ley", pues en rigor -salvo algunos casos claramente excepcionales- la ley se limita a identificar supuestos de hecho cuyas circunstancias facultan al titular del predio dominante para hacer efectiva o reclamar la efectividad de la servidumbre. Pero como cualquier otra facultad, su titular puede o no ejercitarla, en caso afirmativo, puede darse el caso de que el dueño del predio sirviente se avenga a cumplir lo legalmente previsto, ofreciendo al dueño del predio dominante el servicio o la utilidad reclamada y acordando ambos, en su caso, la correspondiente indemnización. Pero puede existir litigios entre los interesados que reclamen la correspondiente resolución administrativa o judicial. Por tanto, las servidumbres legales vienen representadas por el convenio o acuerdo entre los interesados, una resolución administrativa o una sentencia judicial.

Conforme al art. 533 "Las servidumbres son además positivas o negativas. Se llama positiva la servidumbre que impone al dueño del predio sirviente la obligación de dejar hacer alguna cosa o de hacerla por sí mismo, y negativa la que prohíbe al dueño del predio sirviente hacer algo que le sería lícito sin la servidumbre".