10.10. La enfiteusis y el censo enfitéutico

La enfiteusis tuvo su caldo de cultivo en los tiempos medievales e incluso en la Edad Moderna, en los que la estructura feudal requería un instrumento jurídico que permitiera al señor ser dueño de las tierras conquistadas aunque realmente su cultivo y aprovechamiento correspondiera en exclusiva al dueño útil, el enfiteuta.

Según el art. 1632, "el enfiteuta hace suyos los productos de la finca y de sus accesiones" y, además, "tiene los mismos derechos que corresponderían al propietario en los tesoros y minas que se descubran en la finca enfitéutica".

Conforme al art. 1633, "Puede el enfiteuta disponer del predio enfitéutico y de sus accesiones, tanto por actos entre vivos como de última voluntad, dejando a salvo los derechos del dueño directo".

Dispone el art. 1634 que "cuando la pensión consista en una parte alícuota de los frutos de la finca enfitéutica, no podrá imponerse servidumbre ni otra carga que disminuya los productos sin consentimiento expreso del dueño directo".

Finalmente, destaca el art. 1635 que "el enfiteuta podrá donar o permutar libremente la finca", pero en este caso deberá actuar "poniéndolo en conocimiento del dueño directo".