04.2. La ciudadanía europea

La ciudadanía de la Unión es un nuevo estado civil de la persona, originado por ser nacional de un Estado miembro y que le confiere la cualidad de ciudadano de la Unión, otorgándole específicamente una serie de derechos.

El art. 20 TFUE dice que "Será ciudadano de la Unión toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro".

La ciudadanía no supone pérdida ni modificación de la nacionalidad, significa únicamente un status civitatis nuevo, para las personas que son nacionales de un Estado miembro, que pasan a tener la condición de comunitarios y que les permite ostentar unos derechos que van a ejercer fundamentalmente en los países integrantes de la Unión.

El Tratado de Amsterdam ha querido resaltar esta condición al establecer, en el art. 17.1 TCE que "La ciudadanía de la Unión será complementaria y no sustitutiva de la ciudadanía nacional".

A decir verdad, dicho párrafo no añade nada a la configuración de ciudadanía, porque esta nueva situación de la persona comunitaria no influye en su nacionalidad, ya que es una consecuencia de formar parte de la Unión Europea.

El ejemplo más claro de la condición de ciudadano UE, lo tenemos en los deportistas, que a partir de la famosa sentencia Bosman, se les ha reconocido el derecho de poder actuar o fichar en cualquier país de la Unión como si se tratase de un nacional, sin ocupar plaza de extranjero, aunque con algunas restricciones todavía.