7.2. Los pliegos de condiciones generales y particulares. Las prescripciones técnicas

El contenido prestacional de los contratos se define mediante una serie de actuaciones que comienza con la aprobación de las cláusulas administrativas generales y pliegos de prescripciones técnicas generales, y continúa mediante un clausulado específico para cada contrato que se concreta con las cláusulas administrativas particulares y prescripciones técnicas particulares.

La relación entre pliegos generales y particulares, sean administrativas o técnicas, es de subordinación, porque las primeras son normas reglamentarias establecidas por ley y los segundos por el órgano de contratación. Sin embargo no se trata de una relación de jerarquía normativa, ya que los pliegos de cláusulas particulares son en definitiva el verdadero contrato, los que definen su contenido, por lo que no suponen consecuencias invalidatorias el hecho de que dichas cláusulas particulares -la verdadera sustancia del contrato- contradigan lo establecido en las cláusulas generales.

El contenido de los contratos deberá completarse con las condiciones especiales en relación con la ejecución del contrato. Podrán referirse a consideraciones de tipo medioambiental o social. Además los pliegos podrán establecer penalidades, para el caso de incumplimiento de estas condiciones especiales, o atribuirles el carácter de obligaciones contractuales esenciales que pueden llegar a la resolución del contrato o ser constitutivas de infracción grave que lleva consigo la prohibición de contratar con las AAPP.