12.5. Las formas de gestión de los servicios públicos

La variedad de regímenes de gestión no está en los orígenes de los servicios públicos, tal como se configuraron en el siglo XIX. Entonces, la gestión directa por la Administración entrañaba la aplicación de un régimen integral de Derecho Administrativo sobre todos los elementos (entidad gestora, personal que la sirve, relaciones logísticas con terceros, contratos, bienes relaciones con usuarios, etc).

El crecimiento posterior del ámbito material de los servicios desbordó la estricta correlación de gestión directa-aplicación del Derecho administrativo. Primero, porque la nacionalización de empresas privadas concesionarias supuso que el Estado asumiese su gestión con arreglo al régimen jurídico-privado en que venían gestionandose. De otra parte, la Administración también expropió el Derecho propio de éstas con la excusa de que el Derecho privado es el desideratum de la eficiencia. Aparecen así los servicios públicos gestionados por sociedades de capital íntegramente público. A ellas hay que añadir la fundación privada creada por los entes públicos según la Ley de Fundaciones (art. 6). Una fórmula para eludir la aplicación del Derecho administrativo en ámbitos como los hospitales públicos, e incluso, la universidad.

En cuanto a las formas de gestión indirecta o contractual, se regulan en la Ley de Contratos de las AAPP, que establece las siguientes:

  • Concesión, por la que el empresario gestionará el servicio a su propio riesgo y ventura.

  • Gestión interesada, en cuya virtud la Administración y el empresario participarán en los resultados de la explotación del servicio en la proporción que se establezca en el contrato.

  • Concierto con persona natural o jurídica que venga realizando prestaciones análogas a las que constituye el servicio público de que se trate.

  • Sociedad de economía mixta en la que la Administración participe, por sí o por medio de una entidad pública, en concurrencia con personas naturales o jurídicas (art. 277).