12.6. El modelo europeo de los servicios de interés económico general

La alteración del modelo de los servicios públicos europeos trae causa del Tratado de Roma de 1957 (arts. 85 a 94) con la introducción de la doctrina norteamericana de la libre competencia. A partir de aquí la cruzada por la libre competencia no es ya compatible con el modelo de los servicios públicos económicos en que el monopolio concesional era la regla. No obstante, se abre paso el modelo de empresas encargadas de la gestión de servicios de interés económico general sujetas a la libre competencia, sin por ello deslegitimar a las empresas "que tengan el carácter de monopolio fiscal a las cuales solo se les aplicarán las normas de la competencia en la medida en que la aplicación de dichas normas no impida, de hecho o de derecho, el cumplimiento de la misión específica a ellos encomendada" (art. 92).

En definitiva, cuando el servicio de interés económico general tenga carácter comercial su compatibilidad con la libre competencia queda asegurada con la expresa aceptación de las derogaciones parciales de ésta que guarden la debida proporción con aquél interés. En los demás casos -servicios de interés general que no tienen carácter comercial- "las condiciones del art. 90 del Tratado no se aplican", porque "no pueden tratarse de la misma forma que los servicios de interés económico general".

El primer mercado objeto de liberalización fue el ferrocarril en cumplimiento de la directiva comunitaria que declaraba liberalizada toda la red europea a partir de 2008.

No obstante, la infraestructura ferroviaria constituye un monopolio natural que sigue estando nacionalizada como bien de dominio público a cargo de ADIF, propietaria de la infraestructura y encargada de su gestión, que proporciona sus servicios a cualquier operador ferroviario que los solicite. El servicio de transporte está a cargo de RENFE, propietaria de los trenes y encargada de su circulación, y compite con otras compañías ferroviarias.